PIGS: Portugal, Italy, Greece and Spain (alguno diría Ireland, como PIIGS). Con ese "exquisito" acrónimo nos denominan en Europa, prensa y clase política, a esta serie de países, la mayoría pertenecientes al sur de Europa. Pigs significa "cerdos" en inglés y no, no es casualidad que hayan ordenado las iniciales para formar la palabra "cerdos", si no que mas bién es un acto deliberado, consecuencia de la penosa imagen que tienen de nuestras élites estos países de referencia (Inglaterra y norte de Europa, sobre todo).
Pero, ¿tenemos derecho a enfadarnos por el uso de esta terminología, en principio, semixenófoba y excluyente a nivel europeo? En mi humilde opinión responderé, como ciudadano de un PIG(s), que no. Repasemos a la clase gobernante de algunos de los PIGs:
- Suelen prometer lo que no cumplen a su electorado.
- Suelen causar problemas economico-financieros en los países en los que gobiernan a largo plazo.
- Suelen confundir el país de todos, que gobiernan, con su propio cortijo en el que lucrarse.
- Suelen usar la demagogia electoral y el populismo, punitivo y/o legislando en caliente.
- Los electores de estas élites políticas vuelven a votarlos una y otra vez, perpetuándo el sistema.
En Grecia, ejemplo de esto es la dinastía de los Papandreu, corruptores de las arcas públicas griegas
y directos responsables de la actual situación del país.
En Italia todos hemos vivido la época dorada de Berlusconi, sus escándalos empresariales, sexuales
y políticos.
En Portugal un gobierno socialista y uno conservador que prometieron empleo han recortado lo imposible
y han dejado al país en la UCI.
En Irlanda el escándalo financiero dejó al país en la situación económica actual.
Aquí en España, más de lo mismo, compuesto por un gobierno "de izquierdas, socialista" y otro conservador, "liberal", hicieron del país (y hacen) su cortijo y se reparten los beneficios sin ningún tipo de desvergüenza.
En resumen, lo que nos convierte a todos estos países en PIGs (o PIIGs) es la corrupción sistémica
de un estado, combinado desgraciadamente con la capacidad de esta élite corrupta para perpetuarse
en el poder. Creo que deberíamos cuestionarnos una serie de cosas: en primer lugar, ¿tenemos derecho a enfadarnos porque países dignos nos insulten por corruptos?, en segundo lugar, ¿tenemos derecho a enfadarnos la ciudadanía con la clase política por estos actos, si luego los secundamos en las urnas? y por último y en tercer lugar, ¿no somos directamente responsables de la situación de nuestros respectivos países, la ciudadanía que hemos delegado, no solo la política, si no la capacidad
de pensar en los partidos políticos?
Pueden parecer agresivas estas cuestiones, pero no por ello menos necesarias: debemos decidir si
somos ciudadanos adultos o menores de edad; debemos decidir si somos capaces de pensar por nosotros mismos y adoptar una actitud crítica frente a todo lo que se nos presenta, o, por el contrario, delegar hasta nuestras mas importantes reflexiones en aquellos que pretenden gobernar, asemejándonos a las bestias domesticadas, que dejan que otros tomen sus decisiones.
La presión mediática y la sobreinformación a menudo causan desinformación, y la mayoría de la gente explotada laboralmente no tiene tiempo/ganas de informarse a fondo y, por consiguiente, de pensar con claridad.
Es hora de hacer un esfuerzo mayor, los que así lo requieran, y no tan mayor, el resto de la sociedad,
comenzar a pensar, empezar a ser seres humanos y dejar de ser cerdos. Por nosotros y nuestro país.
Sevilla, 3 de Marzo de 2015.

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