El bote salvavidas

El bote salvavidas

lunes, 5 de diciembre de 2016

2029


Ya es 19 de Diciembre. Cada día que pasa me siento un año más viejo, pero no son las arrugas lo que
me condena, sino el espíritu. Durante toda la vida he sido chapista-pintor, primero de carrocerías de vehículos turismo, más tarde toda la flota de vehículos locales de la delegación de la empresa a la que pertenezco.

Son 22 años de experiencia ya, luchando desde el principio por destacar, tener más conocimientos y más ganas de esforzarme o exigir menos que el resto para poder acceder a esto, a lo que tanto esfuerzo dediqué estudiando. Pese a vivir peor que las generaciones anteriores, estoy contento por tener un trabajo (digno), una cierta libertad de vida y la tranquilidad de poder no depender de nadie. Me considero autosuficiente, a mi no me cuida la empresa, igual que yo no la cuido a ella.

Desde hace un par de años a esta parte ya no pinto, ni pulo, ni ayudo a diseñar modelos. Ahora me dedico, la mayor parte de mi jornada, a hacer recados para otros trabajadores. Cada vez menos, la mayoría, técnicos de informática y reparadores tecnológicos en general. Especialistas en electrónica y programación. Al principio me preocupaba no realizar las tareas que en un primer momento la empresa requería de mí, además de haber descendido de facto a una de las categorías laborales más
bajas del escalafón, pero, siendo prácticos, seguía siendo independiente, autosuficiente y un ciudadano de pleno derecho.

Hablo ahora en pasado, con la mayor de las tristezas, porque me han comunicado esta mañana que ya no se requerirá más de mis servicios. La instalación de sistemas neumáticos, los humanoides asistentes y las subcontrataciones con corporaciones de distribución de servicios han acabado con mi labor actual, así como asesinaron la anterior los brazos mecánicos y programadores de diseños automatizados para vehículos de todo tipo. Ya no hay caldereros, mecánicos especialistas y por supuesto, no hay  chapistas ni pintores. Se encargan las máquinas. Ellas son más independientes y más autosuficientes. Además no piensan.

En la víspera de la década en la que pisaremos Marte como especie, gran parte de la humanidad va a la deriva: Sólo en España, cuya población se mantiene en unos estables 60 millones de personas, la mayoría de la tercera edad, sufrimos un desempleo de 16 millones de personas, entre 35 que está en edad laboral. Los camareros fueron sustituidos por androides y máquinas que te hablan. Las secretarías se extinguieron. Todos los empleos basados en cálculos o esfuerzo físico repetido son historia. La tasa de paro real, aquella que se compara con la población en edad de trabajar, se acerca cada año más a la increíble cifra del 60%, motivo por el que cada año la seguridad urbana y el civismo brillen más por su ausencia.

Vivir se ha vuelto peligroso. Siempre que no formes parte de una familia adinerada, poseedora de cierta plantilla de maquinaria, con dispositivos de seguridad suficientes en su vivienda y entorno como para no preocuparse por esa mitad de la población de la que se espera, a priori, que cometan delitos y actos violentos con la clara intención de obtener una parte del pastel, de sobrevivir o, simplemente, de vengarse. Un desarrollo legal permitió que las personas puedan basar su seguridad en equipos automatizados, así como la defensa de la propiedad privada con medios propios oportunos. Las circunstancias así lo permitieron.

Hace un par de décadas hubo un debate social a escala global en el conjunto de los países más desarrollados sobre la instauración de una renta básica así como una reducción de la jornada laboral manteniendo los salarios, como cambio de modelo económico y respuesta a la creciente robotización para evitar la deriva previsible de aumento de paro, pobreza, desigualdad y, en consecuencia, aumento de la inseguridad, de la violencia y, en general, actos delictivos. Fue un debate intenso, en el que, como en los buenos debates, ambas partes aportaban argumentos certeros, con gran parte de razón y que en ningún caso podrían ser acusados de beneficiar a una u otra clase social. Los defensores de el nuevo modelo, apelaban a la necesidad de cubrir servicios básicos por el simple hecho de haber nacido, ya que el modelo laboral competitivo no iba a perdurar. No se puede competir con las máquinas.

Los detractores del nuevo modelo apelaron a la responsabilidad individual, a la productividad, a la justicia social en materia laboral y de esfuerzo personal, y a la envidia. Todos eran argumentos razonables, pero los que más peso obtuvieron fueron sin duda el de la productividad y, en mayor medida, el de la envidia velada en frases de justicia social. Nadie que hubiese trabajado al menos una década de su vida estaría dispuesto a aportar impuestos o a que se cedan fondos del estado para gente que nunca va a trabajar. De ninguna manera. ¡Pero como habiendo trabajado tanto tiempo se les iba a equiparar a los vagos que nunca dieron ni iban a dar un palo al agua! ¡Cómo iban a aspirar a ser alguien más con una renta estable no meritoria que no ofrece promoción!

Recuerdo el momento del debate, y recuerdo que, tras mucho debatir con mis conocidos, pese a tener una gran simpatía por la renta básica (ya que me parecía el mayor avance de la humanidad desde la carta de los Derechos Humanos) me posicioné finalmente con los detractores. Yo había conseguido acceder a un puesto de trabajo en el que era feliz, y, aunque nuestra capacidad adquisitiva iba
disminuyendo año tras año al poco de haber ingresado, siempre estuve convencido de que la clave eran el esfuerzo y la superación personal. Si alguien se te pone por delante, mejoras y te haces con el puesto. Es lo que siempre me enseñaron. Además, la renta básica, como los mejores lemas de la humanidad, me parecía una utopía.

Yo formaba parte del pensar común, de la mayoría dominante, del discurso que poco a poco se fue haciendo único: defender una renta básica era, entre otras cosas, de resignados, de débiles y de vagos. De gente que no aspiraba a más y por tanto, que no podían aportar nada a nuestra sociedad. Así veíamos las cosas yo y bastantes centenares de millones de personas en el mundo occidental. Si no aportas nada, no te mereces nada. Es más, la vida no tiene sentido.

Como decía, me han comunicado que ya no me necesitan. No tengo nada que aportar a mi corporación y no sé cómo puedo aportar a la sociedad: todo lo que sé es de carrocerías y pinturas, de modelismo automovilístico y algo de mecánica. Las personas ya no nos dedicamos a eso. Ni siquiera nos dedicamos a hacer recados, recoger facturas u ordenar documentos. Todo eso lo hacen las máquinas.



He acudido a una asesoría laboral, empresas que proliferan a nivel de pandemia, a buscar recomendaciones para volver a ser alguien. Me muestran con datos que las personas que aspiran a encontrar un nuevo trabajo, que son aproximadamente un 10% de los desempleados, deciden reciclarse, es decir, adquirir nueva formación sobre las materias a las que las personas se dedican hoy día: especialista en electrónica, programadores, informáticos de sistemas, especialistas en redes y nuevas tecnologías de comunicación...
Todos de la rama tecnológica electrónica o computerizada. Yo lo más parecido que conozco a un ordenador es una tuerca, y dispositivos electrónicos que me son familiares son el fusible y pocos más. Tengo 41 años, llevo 22 trabajando y ahora me piden que elimine esa parte de mi vida, que me olvide de quién he sido, que me recicle. Será porque me he convertido en basura.

Me siento fatal. Me siento engañado. No como cuando te engaña un amigo o tu pareja y al cabo de los meses, destapas la mentira con consecuencias casi siempre irreversibles, no. Es peor. Me siento como si hubiera vivido una completa mentira. Me siento co-protagonista con mas de media humanidad de esa película que tanto nos gustó hace ya más de 30 años, en el que la vida del protagonista era todo un montaje. Familia, amigos y  trabajo incluido. No digo que mi familia y mis amigos hayan sido un montaje, pero desde luego su forma de pensar y la mía si lo han sido. Ha tenido que sucederme a mí para darme cuenta de que no somos basura. Son ellos quienes consideran que media ciudad es un vertedero porque no cumple con sus fines, o no les aporta. Nunca quisimos a nuestras mascotas porque aportasen, si no porque fuesen. Igual con nuestra familia, amigos e incluso con nuestras parejas. Los quisimos a todos por ser, no por aportar, aunque nos enseñaron lo contrario.

En el ecuador de mi vida me doy cuenta de que he desperdiciado la primera mitad de ésta. No he hecho nada que realmente aporte a la humanidad. No he pensado por los demás, no he sido nadie. Me he dedicado a preocuparme por tener cierto dinero que me permitiese vivir un día a día plácido con caprichos personales y para los demás, pero nunca he cambiado realmente nada ni a nadie. No de la
forma que mi corporación me ha cambiado. Ha roto todos mis esquemas lógicos, me ha hecho ver la luz. Las personas comunes sobramos en un mundo donde la única divinidad es material y donde no importa el género humano o las próximas generaciones. Es una guerra silenciosa en la que los conquistadores no toman lo de los demás mediante la violencia o la ocupación, sino mediante la inutilización del otro. He tardado media vida en darme cuenta, pero ahora no puedo reciclarme. No acepto reciclarme. Yo no soy basura. La mayor parte de la humanidad no es basura. Basura son aquellos que quieren hacer de su propia especie un vertedero por interés personal y ahora
que veo la guerra no puedo mirar hacia otro lado.

Sevilla, 5 de Diciembre de 2016.

miércoles, 19 de octubre de 2016

La democracia interna de los partidos y los militantes.

Fuente: Elconfidencial.com


Es conocido por tod@s a estas alturas que la democracia interna de los partidos está reducida a un cúmulo legal localizado en unas cosas llamados estatutos. Los estatutos de los partidos políticos son de obligada creación por la exigencia constitucional de que éstos tengan un funcionamiento y (sobre todo) estructura democráticos. He aquí la importancia del estatuto como regulador "democrático" de la estructura.

Ahora bien, ¿en qué momento un estatuto deja de ser una plasmación de la democracia interna para
convertirse en una herramienta legal para hacer operaciones internas? Eso depende de cada partido y de cada estatuto.

Lo que nadie duda es que, si algo compone la base unitaria de la democracia interna en los partidos, es la militancia. Un militante representa un voto que vale lo mismo para todos los militantes (componente básico del partido), lo que supone una expresión democrática total.

Estas últimas semanas hemos visto como dos supuestas fuentes de democracia interna chocaban, luchaban, se imponía la una sobre la otra y lo que es realmente negativo: la vencedora imponía su mensaje sin contar con la perdedora. La opinión y voluntad representada a partes iguales entre cada uno de los militantes fue anulada por la herramienta legal que constituye la "democracia estructural" de cada partido, que en el caso del PSOE permitía que las voces se los barones y otras figuras con importancia en la estructura del partido (los componentes del  Comité Federal) se impusieran anulando las de la militancia. Esto constituye un vacío legal (o al menos, ético-moral) en el concepto de democracia interna en los partidos, siempre y cuando se interprete el significado de "funcionamiento democrático".

Llevamos muchos años escuchando como se sustituyen palabras que no deberían por otras: Ético por legal. Democrático por legal. Moral por legal. Parece que todos los valores de la humanidad hayan quedado sustituidos por la legalidad, añadiendo en estos últimos tiempos a la democracia como damnificada. Como si una banda de mafiosos con bufetes de abogados muy importantes hubiesen conseguido legislar de forma que sólo importase la legalidad, independientemente del resto de valores conocidos por todos.

Pero volviendo al tema que nos ocupa, el de la democracia interna de los partidos, me gustaría aportar mi granito de arena, en vez de patalear y llorar como un niño que conoció la democracia por Tv pero ahora se le ha arrebatado por "las condiciones de vida", porque la democracia se obtiene luchando, se mantiene luchando, y se recupera luchando.

Está claro que la gran disputa en esta batalla democrático-legal está en la imposición de estatutos o disposiciones puntuales sobre la voluntad mayoritaria de todos los militantes. Es importante tener en cuenta que no es un sector, si no una parte mayoritaria que reclama opinar y frente a las que no deberían servir operaciones 'baratas' como la desacreditación en televisión por 'periodistas cortesanos' o la emisión de encuestas financiadas precisamente por determinados aparatos de partido o grupos mediáticos.

Esta disputa tiene fácil solución (sobre el papel) si se aceptó como premisa que el militante es la base unitaria del funcionamiento democrático de los partidos. Teniendo en cuenta esto, y asimilando que ningún sistema puede funcionar sin la cooperación de sus bases unitarias (así como el hepatocito permite que el hígado funcione) la democracia de los partidos debería incorporar varios puntos garantes de estos principios obligados por la Constitución Española:

· Cualquier medida que tome un partido político contra su propio programa electoral deberá consultarse con su militancia mediante el voto de la militancia en una consulta interna con urnas.

· Cualquier iniciativa propuesta por al menos el 33% de la militancia deberá consultarse en los plazos que ésta establezca a partir de 14 días desde su emisión teniendo en cuenta que no coincida en un margen de 5 días naturales con otras convocatorias de órganos superiores del partido.

· Cuando un Secretario General o candidato a Presidente del Gobierno de España votado por la militancia sea propuesto para su destitución por órganos internos del partido, deberá consultarse a la militancia para su ratificación y validación. Este punto será aplicable para otros líderes territoriales elegidos por militantes siempre y cuando no hayan incumplido el reglamento interno.


No soy legislador, ni sé mucho de derecho, por ello invito a tod@s los que así lo crean oportuno que tomen estas ideas y las desarrollen para mejorarlas si así se desea. Creo que estos tres puntos no aportan otra cosa que más democracia interna en los partidos la cual, como ha quedado demostrado en estos últimos tiempos, no está tan presente como creíamos y como exige la Constitución Española.

Sevilla, 19 de Octubre de 2016.

viernes, 10 de junio de 2016

9J: El Post-debate.


Ayer 9 de Junio tuvimos la ocasión de presenciar el primer debate a 4 entre los principales partidos aspirantes a llegar a la Moncloa, coincidiendo con el inicio de la campaña electoral (el día 10, esto es, a las 12 de la noche del día 9) con la única regla aparentemente de que fuesen mujeres quienes debían representar a sus partidos.


No voy a entrar en el evidente debate que se produce al exigir a los participantes ser de género femenino, pero me gustaría escuetamente expresar que me parece un error comparar la igualdad y la paridad con la segregación por sexos; en colegios o en debates de tv, me da igual.

No entro en ese debate (mejor dicho no profundizo), porque creo que hay varias conclusiones que se pueden extraer de la elección por parte de los partidos de sus representantes en el plató y, sobre todo, no por el mensaje que daban, si no por el argumento a por el que iban con machete. En esta línea no es baladí la presencia de ninguna de las representantes; quizás la que más sorpresa me causó fue Margarita Robles, ya que el PSOE podría haber enviado a Meritxell Batet (siempre que se hubiera alíneado con la dirección nacional en el bloque territorial) o a otras mujeres con experiencia en el partido quienes tendrían presumiblemente más capacidad retórica y mayor habilidad comunicativa que Robles.

El caso de Inés Arrimadas es el que me resulta más lógico, pues no he visto otras mujeres en Cs que estén en la esfera pública o que, en caso de haberlo estado, hayan tenido actuaciones a la altura. Rivera tuvo facilidad para decidirse, podemos deducir por la información que nos llega a casa.

En el caso de Unidos Podemos había mucha munición para elegir; En Podemos hay varias comunicadoras muy buenas e IU tampoco anda flojo en cuanto a mujeres con conocimiento político y retórico, pero parece ser que no se quiso arriesgar y fue Carolina Bescansa (Personalmente creo que repasó al resto en sus argumentos).

El Partido popular también tiene mucha munición femenina (desde mujeres con altos cargos en el gobierno hasta comunicadoras del partido, como es Levy) pero se ve que entre todo el arsenal se quedaron con las últimas armas, las mas novedosas y sin óxido, reencarnadas en la propia Levy (la cual no me pareció que hizo una mala actuación, siempre que creas a alguien del PP)

De estas elecciones se pueden extraer varias conclusiones, y yo, a mucho riesgo de equivocarme, extraeré las mías:

En el PSOE creo que la elección de Robles se debe no tanto a una capacidad de comunicar y querer conquistar al votante sino para retener al propio, basándose en la empatía generacional: Los otros partidos son jóvenes, Robles es mayor y sabe de lo que habla porque tiene experiencia, así como el PSOE sabe hacerlo bien porque tiene 130 años de historia. 
El argumento encaja, ahora bien, que en su razonamiento se llegue a algún sitio lo dudo. Es una barrera de contención para los que pertenecen al grupo de edad de 50-55 para arriba. 'Sentimiento Socialista'. Explotar la marca.

Es evidente que Ciudadanos se dirige a las generaciones más jóvenes, si son sin conocimiento profundo de política mejor. Ellos se mueven entre el titular y el slogan, e Inés Arrimadas cumple perfectamente estos dos papeles, además de tener una imagen atrayente al espectador y parecer la nuera perfecta, aportando soluciones para todo y tod@s. C's busca el voto joven, desinformado, estético y, por así decirlo, de cuñadismo (hablar sin conocimiento profundo de lo que se  está hablando). Con todo respeto, apostaría a que el 50-60% del 'mundo de la noche' puede votarles.
Tengo que expresar mi sorpresa por ver a Arrimadas más centrada en atacar a Bescansa que a Levy; esto indica en cierta manera que C's ha abandonado en cierta medida el caladero PP para irse hacia el de Podemos, un giro que a estas alturas puede resultar estéril.

Levy cumplió bien su papel: defender la actividad del gobierno estos 4 años (con las dificultades que ello conlleva) y ponerse el traje de campaña del PP: prometer el cielo. El gobierno que se ha plegado a Bruselas como si de una colonia se tratase España provocando el cierre bastantes servicios públicos y el recorte de casi la totalidad de ellos, asegura ahora que bajará impuestos y activará la economía (individual, por supuesto). Un quimerismo irrealizable con tal de evitar que Unidos Podemos toque poder (en España el gran empresariado tributa menos de la mitad que en Europa. Como el SMI, también aquí es menos de la mitad que la media europea.)
Con todo cumplió su papel, ninguneando a C's y PSOE y polarizando el debate entre PP y Unidos Podemos.

Bescansa estuvo muy bien a nivel argumentativo. Nadie tenía más razón que ella, pero como comunicadora puede mejorar y eso, frente a quienes les aburre profundizar en el argumento puede resultar negativamente. Por falta de atención, de atracción o de comprensión. Dicho esto, creo que ofreció al electorado las recetas necesarias para vestir de dignidad a este país, empezando por las instituciones quienes deben dar ejemplo. Carolina tenía 2 objetivos principales: Denunciar públicamente todas las barbaridades que el PP en el gobierno ha hecho estos 4 años (el cual cumplió) y obligar a Robles a aclarar con quién está dispuesto a pactar el PSOE tras las elecciones: con PP o con Unidos Podemos (el cual no cumplió pese a varios intentos). 

Es esto último lo que resulta especialmente preocupante; el PSOE, partido autoconsiderado de izquierdas no aclara que pactará con Unidos Podemos, también de izquierdas, frente al PP, la derecha. Esta indeterminación del PSOE invita a pensar que quién calla otorga, y que además calla por miedo a ofender o a ahuyentar, por lo que ante el silencio se invita a pensar que pactará con el PP. Las condiciones ya lo veremos, y si esta indeterminación provoca la huida por desconfianza dentro de sus filas, también. 

Sevilla, 10 de Junio de 2016.

jueves, 5 de mayo de 2016

La clase obrera.

¿Qué es la clase obrera? 

Hace poco tuve una discusión con un amigo, quién opinaba con vehemencia que para ser obrero hay que ser trabajador en el día a día y que quién no trabaja no puede considerarse clase obrera, aunque el trabajo que se oferte sea en condiciones de semiesclavitud. Yo me opuse con fuerza y trataré en la mejor forma que pueda, de explicar el por qué de mi negativa:


Históricamente se entiende como clase obrera aquella que ofrece su esfuerzo físico a cambio de una remuneración. En este aspecto se podría decir que la "edad de oro" de la clase obrera es la revolución industrial; se multiplican las opciones de trabajar, familias enteras entran en factorías y la "clase obrera" comienza a aburguesarse. Empieza a morir la estática clase obrera-oligarquía para dar nacimiento al nuevo sistema de clases: baja, media y alta. La clase baja es el obrero que no tiene capacidad de acumular ahorro y por tanto, riquezas y bienes familiares. La clase media es el obrero que pudo lograr beneficios familiares de forma que las próximas generaciones de su familia pudiesen dedicar su vida al esfuerzo racional y no físico. La clase alta sigue siendo la oligarquía. Con la globalización la oligarquía se internacionaliza más que nunca, y la guerra de clases se recrudece. En países de corte "moderno" seguimos pensando en la sociedad de clases de mediados del S.XX: baja, media y alta. La última "crisis" financiera "mundial" (entrecomillo crisis y mundial, ya que la crisis fue causa de la quiebra bancaria en EEUU a partir de la cual el mundo financiero se contrajo por miedo. Mundial no era, pues el banco que quebró fue en EEUU.) ha destruído la clase
media. Me atrevería a decir que la clase media estrictamente entendida es la más minoritaria de la sociedad a día de hoy: desde mi punto de vista personal, veo 4 clases sociales con diferentes peculiaridades: Una clase baja, compuesta por los excluidos, ese más del 20% de población parada, sus hijos sin ingresos en el hogar y sus padres, en su caso, con pensiones desmembradas
en la manutención de la familia. Una clase media-baja donde el "obrero" no es capaz de ahorrar, generar riqueza o mejorar las condiciones para sus próximas generaciones. Lo que ingresan lo gastan. O gastan mas de lo que ingresan, pese a estar trabajando: Tienen capacidad para tener una casa en propiedad o en alquiler, alimentarse tanto a ellos como a su familia y mantenerse a flote siempre que no lleguen gastos imprevistos de magnitud inasumible. Luego existe la clase media-alta, que podría resumirse en la parte de clase media que ha conseguido mantener sus derechos y agarrarse a su posición social, y que por el deterioro del resto de la clase media y la bajada general de precios ha aumentado su poder adquisitivo. Y por último existe la clase más antigua de la historia: las oligarquías o clases altas: El gran empresariado, el poder financiero, el especulador inmobiliario (nunca debe confundirse estas posiciones con el autónomo o el pequeño y medio empresario.)

Esta es la foto de la situación actual, por tanto, tenemos una clase excluida, otra clase empobrecida y sin expectativas de mejora, otra que se mantiene como antes de la crisis o incluso algo mejor, y las oligarquías que componen los poderes fácticos. ¿Que supone ser clase obrera en la situación actual? Y una pregunta que quizás nos sangre más a todos: ¿Qué orgullo le queda al obrero de ser obrero cuando las condiciones reales son una humillación y un ataque a la dignidad?


Pienso que el movimiento obrero como movimiento de masas nace con la revolución industrial, se deteriora con la  globalización y se elimina con la revolución robótica. Estamos inmersos en la revolución robótica. Si, puede sonar demasiado a ciencia ficción, y aún no tenemos androides poniendo copas en discotecas, pero piensen en los brazos mecánicos de grandes factorías, en las cajas de autocompra de cualquier gran supermercado, en la automatización de tantos servicios como el conocimiento humano abarca...y posiblemente dentro de 10-15 años puedan ver esos androides de los que hablaba. El trabajo "obrero" se está reduciendo a aquellas funciones que no es rentable a día de hoy delegar en máquinas: hostelería,  limpieza de espacios públicos, mantenimiento de las propias máquinas y poco más. Como consecuencia, la calidad del trabajo se deteriora y la oportunidad laboral se alterna en 2 opciones: obtener una buena especialización (que va a costar mucho dinero, pues todo el mundo buscará esta ruta y se buscará hacer negocio) y buscar prosperar en cualquier parte del mundo, o ser un empleado "de base" un esclavo moderno, limitado a cumplir funciones básicas, sin demasiados requisitos académicos y, en consecuencia, mal remunerados.

El alto desempleo facilita que el empresario aproveche la situación y limite los derechos laborales de aquellos que aspiren a una vacante (hay tanto dónde elegir...) y a su vez, la mayor incorporación de robots provocarán un aumento continuo de gente desempleada, lo que facilitará mayor abusos por parte de las clases altas hacia las cada vez más numerosas clases bajas. La situación es complicada: si eres pobre, tienes que sacar dinero (de la forma que veas) para especializarte y salir del círculo vicioso. Pero a su vez se sabe que con empleos precarios nadie adquiere capacidad de superar su situación. ¿A dónde vamos, pues? ¿Cuál es la solución?

Personalmente creo que el principal error que cometen las clases bajas es mirar con desdén a la propia clase baja, esa competición entre pobres que todos conocemos. "Si yo me curré tener una casa no pueden dártela a ti porque sí", etcétera.... Está claro que en la sociedad hay vagos y vividores, pero si son de clase baja y no cometen delitos, puedo asegurar que no provocan ningún cierre de hospitales, ningún recorte de derechos ni ningún despido de profesores. Los que producen estas situaciones son los financieros como Lehman Brothers, las grandes empresas como la Coca-Cola y 
el sistema mundial basado en el tráfico de armas y movimiento ilegal de capitales. Todo ocasionado para que la clase alta siga siendo alta a costa de una clase baja a la que mantendrán con el yugo con el fin de perpetuar su privilegiada posición.

La solución necesariamente debe venir por desposicionar a los excluidos y a la clase baja de su actual situación y  establecerlos de nuevo en una clase media que tenga poder suficiente como para adquirir capacidad de negociación frente a la clase alta. Esta cuestión históricamente se ha enfrentado con el concepto de la expropiación y el trasvase de propiedades de la clase alta a la baja, pero la propia historia nos ha enseñado que la clase alta no es tonta, y defiende sus intereses a nivel global. Ellos sí que saben de que va el juego, y a qué bando pertenecen. Teniendo en cuenta que la expropiación causaría un clima de hostilidad permanente, cabe preguntase si es la mejor opción: en política, los cambios, si suaves, mejor. 

Creo que la mejor forma de afrontar esta desexclusión de las clases bajas es la imposición de una Renta Básica, financiada por las clases altas, principalmente, y (si fuera posible) aplicando un fuerte impuesto sobre toda máquina que destruya puestos de trabajo. Esto permitiría a los excluidos renunciar a un empleo en condiciones de semiesclavitud (aunque cobren algo menos) y por tanto, obligaría al empresario a subir salarios o resignarse a no tener empleados. La única forma de generar empleo es mejorar su calidad, pues mientras una persona no tenga la necesidad en su sentido más absoluto, no accederá voluntariamente a ser un semiesclavo. Deberíamos reflexionar todos sobre este asunto, pues es el futuro que viene. Y tirándonos piedras entre vecinos preveo que nuestra situación no mejorará. Conciencia, salud y ánimo.

Sevilla, 5 de Mayo de 2016.

sábado, 19 de marzo de 2016

Tarjeta Amarilla a Pablo Iglesias

¿Qué es Podemos? ¿Es un partido político nuevo, pero clásico? ¿Se trata de una nueva configuración política que ocupa el espacio que abandona el PSOE por motivos que sólo sus prestamistas conocen?

Mi percepción es negativa ante estas preguntas-respuesta. Para contestar la pregunta, usaría el mismo término que en su día empleó Pablo Iglesias: Una herramienta del pueblo para empoderar al pueblo. Yendo un poco mas allá, diría que es (o era) la representación política más fiel del 15M. Horizontalidad, participación, justicia social  y la abolición de tretas para falsear la realidad de todos en beneficio de unos pocos. 


Quizás me arriesgo demasiado diciendo que Podemos está cumpliendo estas funciones. Pero así lo pienso. Es la herramienta más eficaz para cambiar el día a día de la gente normal (con la gente normal me refiero al 90% que acumula el 1% de la riqueza, no a los que visten bien y están repeinados), para luchar contra la presión del mundo empresarial sobre el trabajador a través de los partidos políticos "arrendados", para luchar contra la corrupción y sobre todo, contra el concepto de individualismo con el que nos educan desde el capitalismo.

 Esto es una cosa que nos enseñó el 15M. No estamos solos. Nuestras penas, aunque las llorásemos en nuestra casa en silencio para no molestar, eran la mayoría social, sólo que no nos dimos cuenta hasta llegar a las plazas. Quizás has tenido suerte y conseguiste un buen trabajo. Probablemente estés en el paro, no cobres prestación o estés trabajando con un contrato incompleto o sin contrato y por unos salarios que son un insulto para la dignidad humana. Sea como sea, si eres del 90%, tiraste los dados y, o bien, te salió 6, o bien te salió un 1 o un 2. En cambio si eres del 10% restante, no sé como lo logran, pero al tirar los dados siempre sacan 7 (y eso que el dado tiene 6). El 7 es el punto de más que han sacado del fraude, desgravaciones, SICAVS y otros mecanismos para que no nos enteremos de nada y sigamos sacando 1 o 2.

Dicho esto, el Secretario General de Podemos, Pablo Iglesias, cruzó una linea al filo de la madrugada del Martes pasado, día 15 de Marzo, del que está por ver si puede volver. Una linea que él mismo marcó. Una línea que ignora los procesos de participación, de consulta, y que obvia el concepto de revocación de cargos que el propio Pablo Iglesias muy bien nos enseñó a muchos: Cuando un cargo público no hace su trabajo, la gente lo debe poder destituir. Pues bien, Pablo, con todo mi aprecio tengo que afirmar que esto es aplicable al Secretario General de Podemos que, si bien es cierto, no es cargo público, si que es quién introduce este concepto de rendición de cuentas entre sus bases y crea una nueva cultura política, que personalmente agradezco y espero que nos lleve a buenos frutos.

No digo que la destitución no fuese acertada. No soy quién siquiera para opinar porque desconozco cómo manejaba Sergio Pascual la organización de Podemos. Pero si puedo hablar perfectamente sobre las formas, y lo que me llega como ciudadano y como futuro votante en unas nuevas elecciones. Y es que el problema no soy yo, que más o menos puedo tener mi voto claro. El problema son esos millones de personas que se subieron al carro ilusionados con la participación y la organización desde las bases y los círculos, y ahora, muy posiblemente, se sientan un poco desamparados y con poca función visible. Puede que estén aportando mucho, pero desde luego se les reconoce muy poco.

Pablo Iglesias es más que necesario en Podemos. Al menos ahora mismo: Tiene un discurso potente y conoce la política como pocas personas en nuestro país. Se ha ganado el carisma entre quienes le quieren, y demuestra la valentía necesaria para desafiar a quién tiene la sartén por el mango, pero tiene un ego que es un maldito dolor de muelas. Siento mucho decirlo así, y además, Pablo lo aprecia mucho, pues presumía de él (antes de ser tan notorio) como luego de la coleta. Por eso tengo miedo de que lo considere parte innata de su ser, al igual que su coleta. Porque su coleta no nos hace daño, pero su ego a veces si. Y causar daño por ego cuando aspiras a la presidencia del gobierno es un handicap muy grave. Ese ego es capaz de destruir tanto su discurso, como su carisma, y sin ninguna duda puede nublar su conocimiento político. 

Saliendo de él mismo, Pablo Iglesias también debe saber muy bien que las encuestas de opinión influyen a la gente, que hay muchísima gente que vota al caballo ganador (dentro de sus ideologías) y que los últimos movimientos no pueden causar otra cosa que hacer que Podemos pierda posiciones de cara a unas nuevas elecciones. El votante joven de Podemos se mantendrá, o como mucho oscilará a Izquierda Unida, pero el de mediana edad podría abstenerse e incluso votar al PSOE, porque vea un exceso de radicalidad en Podemos y sobre todo, en Pablo Iglesias. 

Teniendo en cuenta como se espera que funcione Podemos, Pablo debería ser destituído por tomar la decisión (aparentemente) de forma unilateral y casi con nocturnidad. Pero le necesitamos. Y no sólo se le necesita. Se merece una segunda oportunidad. Igual que se la merece Sergio Pascual, o cualquiera que desde Podemos se esfuerce por mejorar la situación. Todos son novatos institucionales, es la primera vez que acceden a cargos públicos. Es cierto que tienen conocimiento político, pero ya se sabe, que de la teoría a la práctica...
Es por eso que me resulta también hiriente el motivo que se alegó para la expulsión de Sergio: "Una gestión deficiente", Creo que habría fórmulas mas elegantes para despedir a un compañero, que, se haya equivocado o no, está con los del 90%. 

Es por eso que la mejor respuesta para qué es Podemos es la dada. Con o sin Pablo Iglesias. Con o sin la cúpula. Han creado la herramienta y su misión está cumplida. Siguen siendo necesarios, pues quién mejor para guiar en el camino que quienes se conocen el mapa de memoria. Pero Podemos no se puede permitir deidades. Es más, debe imperar la lealtad (a los estatutos internos) y el respeto, en armonía con la rivalidad política interna. Quién confunda prioridades, no está dando nada por el 90%, así que no se qué hace en Podemos. 

La lucha social existe. La lucha de clases es una realidad (y si no pregunta el salario/hora de quién te pone las cañas o limpia tu portal). El concepto de regeneración política vino de la mano de Podemos, pues Ciudadanos se subió a la burra. No hay nada más que ver el calendario y las declaraciones del Presidente de banco Sabadell. Que la regeneración política sea política. Que la sienta la gente en su día a día. Que no quede en una cuestión televisiva y por favor, que un fallo de formas, no anule este procedimiento tan importante para la mayoría. 

Sevilla, 19 de Marzo de 2016.