Fuente: Elconfidencial.com
Ahora bien, ¿en qué momento un estatuto deja de ser una plasmación de la democracia interna para
convertirse en una herramienta legal para hacer operaciones internas? Eso depende de cada partido y de cada estatuto.
Lo que nadie duda es que, si algo compone la base unitaria de la democracia interna en los partidos, es la militancia. Un militante representa un voto que vale lo mismo para todos los militantes (componente básico del partido), lo que supone una expresión democrática total.
Estas últimas semanas hemos visto como dos supuestas fuentes de democracia interna chocaban, luchaban, se imponía la una sobre la otra y lo que es realmente negativo: la vencedora imponía su mensaje sin contar con la perdedora. La opinión y voluntad representada a partes iguales entre cada uno de los militantes fue anulada por la herramienta legal que constituye la "democracia estructural" de cada partido, que en el caso del PSOE permitía que las voces se los barones y otras figuras con importancia en la estructura del partido (los componentes del Comité Federal) se impusieran anulando las de la militancia. Esto constituye un vacío legal (o al menos, ético-moral) en el concepto de democracia interna en los partidos, siempre y cuando se interprete el significado de "funcionamiento democrático".
Llevamos muchos años escuchando como se sustituyen palabras que no deberían por otras: Ético por legal. Democrático por legal. Moral por legal. Parece que todos los valores de la humanidad hayan quedado sustituidos por la legalidad, añadiendo en estos últimos tiempos a la democracia como damnificada. Como si una banda de mafiosos con bufetes de abogados muy importantes hubiesen conseguido legislar de forma que sólo importase la legalidad, independientemente del resto de valores conocidos por todos.
Pero volviendo al tema que nos ocupa, el de la democracia interna de los partidos, me gustaría aportar mi granito de arena, en vez de patalear y llorar como un niño que conoció la democracia por Tv pero ahora se le ha arrebatado por "las condiciones de vida", porque la democracia se obtiene luchando, se mantiene luchando, y se recupera luchando.
Está claro que la gran disputa en esta batalla democrático-legal está en la imposición de estatutos o disposiciones puntuales sobre la voluntad mayoritaria de todos los militantes. Es importante tener en cuenta que no es un sector, si no una parte mayoritaria que reclama opinar y frente a las que no deberían servir operaciones 'baratas' como la desacreditación en televisión por 'periodistas cortesanos' o la emisión de encuestas financiadas precisamente por determinados aparatos de partido o grupos mediáticos.
Esta disputa tiene fácil solución (sobre el papel) si se aceptó como premisa que el militante es la base unitaria del funcionamiento democrático de los partidos. Teniendo en cuenta esto, y asimilando que ningún sistema puede funcionar sin la cooperación de sus bases unitarias (así como el hepatocito permite que el hígado funcione) la democracia de los partidos debería incorporar varios puntos garantes de estos principios obligados por la Constitución Española:
· Cualquier medida que tome un partido político contra su propio programa electoral deberá consultarse con su militancia mediante el voto de la militancia en una consulta interna con urnas.
· Cualquier iniciativa propuesta por al menos el 33% de la militancia deberá consultarse en los plazos que ésta establezca a partir de 14 días desde su emisión teniendo en cuenta que no coincida en un margen de 5 días naturales con otras convocatorias de órganos superiores del partido.
· Cuando un Secretario General o candidato a Presidente del Gobierno de España votado por la militancia sea propuesto para su destitución por órganos internos del partido, deberá consultarse a la militancia para su ratificación y validación. Este punto será aplicable para otros líderes territoriales elegidos por militantes siempre y cuando no hayan incumplido el reglamento interno.
No soy legislador, ni sé mucho de derecho, por ello invito a tod@s los que así lo crean oportuno que tomen estas ideas y las desarrollen para mejorarlas si así se desea. Creo que estos tres puntos no aportan otra cosa que más democracia interna en los partidos la cual, como ha quedado demostrado en estos últimos tiempos, no está tan presente como creíamos y como exige la Constitución Española.
Sevilla, 19 de Octubre de 2016.
