El bote salvavidas

El bote salvavidas

sábado, 19 de marzo de 2016

Tarjeta Amarilla a Pablo Iglesias

¿Qué es Podemos? ¿Es un partido político nuevo, pero clásico? ¿Se trata de una nueva configuración política que ocupa el espacio que abandona el PSOE por motivos que sólo sus prestamistas conocen?

Mi percepción es negativa ante estas preguntas-respuesta. Para contestar la pregunta, usaría el mismo término que en su día empleó Pablo Iglesias: Una herramienta del pueblo para empoderar al pueblo. Yendo un poco mas allá, diría que es (o era) la representación política más fiel del 15M. Horizontalidad, participación, justicia social  y la abolición de tretas para falsear la realidad de todos en beneficio de unos pocos. 


Quizás me arriesgo demasiado diciendo que Podemos está cumpliendo estas funciones. Pero así lo pienso. Es la herramienta más eficaz para cambiar el día a día de la gente normal (con la gente normal me refiero al 90% que acumula el 1% de la riqueza, no a los que visten bien y están repeinados), para luchar contra la presión del mundo empresarial sobre el trabajador a través de los partidos políticos "arrendados", para luchar contra la corrupción y sobre todo, contra el concepto de individualismo con el que nos educan desde el capitalismo.

 Esto es una cosa que nos enseñó el 15M. No estamos solos. Nuestras penas, aunque las llorásemos en nuestra casa en silencio para no molestar, eran la mayoría social, sólo que no nos dimos cuenta hasta llegar a las plazas. Quizás has tenido suerte y conseguiste un buen trabajo. Probablemente estés en el paro, no cobres prestación o estés trabajando con un contrato incompleto o sin contrato y por unos salarios que son un insulto para la dignidad humana. Sea como sea, si eres del 90%, tiraste los dados y, o bien, te salió 6, o bien te salió un 1 o un 2. En cambio si eres del 10% restante, no sé como lo logran, pero al tirar los dados siempre sacan 7 (y eso que el dado tiene 6). El 7 es el punto de más que han sacado del fraude, desgravaciones, SICAVS y otros mecanismos para que no nos enteremos de nada y sigamos sacando 1 o 2.

Dicho esto, el Secretario General de Podemos, Pablo Iglesias, cruzó una linea al filo de la madrugada del Martes pasado, día 15 de Marzo, del que está por ver si puede volver. Una linea que él mismo marcó. Una línea que ignora los procesos de participación, de consulta, y que obvia el concepto de revocación de cargos que el propio Pablo Iglesias muy bien nos enseñó a muchos: Cuando un cargo público no hace su trabajo, la gente lo debe poder destituir. Pues bien, Pablo, con todo mi aprecio tengo que afirmar que esto es aplicable al Secretario General de Podemos que, si bien es cierto, no es cargo público, si que es quién introduce este concepto de rendición de cuentas entre sus bases y crea una nueva cultura política, que personalmente agradezco y espero que nos lleve a buenos frutos.

No digo que la destitución no fuese acertada. No soy quién siquiera para opinar porque desconozco cómo manejaba Sergio Pascual la organización de Podemos. Pero si puedo hablar perfectamente sobre las formas, y lo que me llega como ciudadano y como futuro votante en unas nuevas elecciones. Y es que el problema no soy yo, que más o menos puedo tener mi voto claro. El problema son esos millones de personas que se subieron al carro ilusionados con la participación y la organización desde las bases y los círculos, y ahora, muy posiblemente, se sientan un poco desamparados y con poca función visible. Puede que estén aportando mucho, pero desde luego se les reconoce muy poco.

Pablo Iglesias es más que necesario en Podemos. Al menos ahora mismo: Tiene un discurso potente y conoce la política como pocas personas en nuestro país. Se ha ganado el carisma entre quienes le quieren, y demuestra la valentía necesaria para desafiar a quién tiene la sartén por el mango, pero tiene un ego que es un maldito dolor de muelas. Siento mucho decirlo así, y además, Pablo lo aprecia mucho, pues presumía de él (antes de ser tan notorio) como luego de la coleta. Por eso tengo miedo de que lo considere parte innata de su ser, al igual que su coleta. Porque su coleta no nos hace daño, pero su ego a veces si. Y causar daño por ego cuando aspiras a la presidencia del gobierno es un handicap muy grave. Ese ego es capaz de destruir tanto su discurso, como su carisma, y sin ninguna duda puede nublar su conocimiento político. 

Saliendo de él mismo, Pablo Iglesias también debe saber muy bien que las encuestas de opinión influyen a la gente, que hay muchísima gente que vota al caballo ganador (dentro de sus ideologías) y que los últimos movimientos no pueden causar otra cosa que hacer que Podemos pierda posiciones de cara a unas nuevas elecciones. El votante joven de Podemos se mantendrá, o como mucho oscilará a Izquierda Unida, pero el de mediana edad podría abstenerse e incluso votar al PSOE, porque vea un exceso de radicalidad en Podemos y sobre todo, en Pablo Iglesias. 

Teniendo en cuenta como se espera que funcione Podemos, Pablo debería ser destituído por tomar la decisión (aparentemente) de forma unilateral y casi con nocturnidad. Pero le necesitamos. Y no sólo se le necesita. Se merece una segunda oportunidad. Igual que se la merece Sergio Pascual, o cualquiera que desde Podemos se esfuerce por mejorar la situación. Todos son novatos institucionales, es la primera vez que acceden a cargos públicos. Es cierto que tienen conocimiento político, pero ya se sabe, que de la teoría a la práctica...
Es por eso que me resulta también hiriente el motivo que se alegó para la expulsión de Sergio: "Una gestión deficiente", Creo que habría fórmulas mas elegantes para despedir a un compañero, que, se haya equivocado o no, está con los del 90%. 

Es por eso que la mejor respuesta para qué es Podemos es la dada. Con o sin Pablo Iglesias. Con o sin la cúpula. Han creado la herramienta y su misión está cumplida. Siguen siendo necesarios, pues quién mejor para guiar en el camino que quienes se conocen el mapa de memoria. Pero Podemos no se puede permitir deidades. Es más, debe imperar la lealtad (a los estatutos internos) y el respeto, en armonía con la rivalidad política interna. Quién confunda prioridades, no está dando nada por el 90%, así que no se qué hace en Podemos. 

La lucha social existe. La lucha de clases es una realidad (y si no pregunta el salario/hora de quién te pone las cañas o limpia tu portal). El concepto de regeneración política vino de la mano de Podemos, pues Ciudadanos se subió a la burra. No hay nada más que ver el calendario y las declaraciones del Presidente de banco Sabadell. Que la regeneración política sea política. Que la sienta la gente en su día a día. Que no quede en una cuestión televisiva y por favor, que un fallo de formas, no anule este procedimiento tan importante para la mayoría. 

Sevilla, 19 de Marzo de 2016.