El bote salvavidas

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jueves, 29 de enero de 2015

La revolución Griega






El pasado 25 de Enero toda Europa pudimos ver el acto de rebeldía nacional mas significativo, posiblemente, desde la mitad del siglo XX. Los griegos votaron a Alexis Tsipras y a su formación Syriza en masa, otorgándole unos resultados que rozaban la mayoría absoluta, a pesar de las presiones de los mercados, por un lado, y de Alemania y el Bundesbank por el otro.

Las elecciones griegas han estado marcadas por un sesgo de miedo, no miedo a lo militar, a los tanques, a la opresión mas pura. El miedo con el que juegan hoy día no es ese, pues la sociedad no lo permitiría. El miedo con el que juegan es el que nos hace creer que el año que viene la economía va a ir peor, que lo  vamos a tenerlo más dificil para encontrar trabajo y que nuestra familia se va a hundir en la pobreza (o al menos a eso recurrieron en Grecia, en España todavía andan con Venezuela y ETA), y ante tales amenazas, ante tal incitación al miedo el pueblo griego respondió con un gran NO. No mas recortes, no mas deshaucios, no mas deshumanidades en favor de la economía bursátil.

Desde España la situación se vivió citando continuamente el paralelismo entre Podemos con Syriza, Pablo Iglesias apoyó siempre a Tsipras, Rajoy apoyó siempre a Samaras, y Pedro Sánchez calló. Izquierda unida ha tratado de compararse con Syriza al nivel de Podemos, sin éxito. Es curioso que, al paso de pocos días, el PSOE se ha lanzado a criticar la falta de presencia femenina a cargo de carteras ministeriales, crítica a la que se ha sumado IU, o su búsqueda de apoyo en la derecha nacionalista. PP y Podemos no se han pronunciado a nivel de partido.

Pero volvamos a Grecia: Han pasado 4 días desde que Tsipras alcanzó el poder, y, tras anunciar el fin de los deshaucios y la nacionalización de las eléctricas, entre otros, la bolsa griega ha perdido mas de 10 puntos porcentuales y la prima de riesgo ha subido por encima de mil. En consecuencia, a los mercados no les ha gustado la decisión de los griegos, éstos conocían la situación aún así actuaron ejerciendo toda su libertad. Quizá porque las amenazas eran vacías teniendo en cuenta la situación real del país y sus ciudadanos. He ahí el concepto revolucionario de estas últimas elecciones griegas,
 marcadas por una falta de respeto a la soberanía popular para decidir y con unos resultados que, contra todo pronóstico del stablishment, no se han visto afectados (al menos negativamente) en cuanto al apoyo a Syriza.

A los griegos les ha tocado decidir sobre sus prioridades: elegir un gobierno soberano, que atienda a su pueblo y a los problemas nacionales, o que se limite a sentarse en el sillón, coger el teléfono y legislar por orden telemática a cambio de tener buenos valores en bolsa y una prima de riesgo aceptable. Quizás el pueblo griego ha entendido que con una deuda impagable resulta estúpido dejarse llevar por los niveles de prima de riesgo o la situación de la bolsa, ya que la mencionada deuda (que afecta a la mayoría de los países de la UE) es una auténtica bomba de relojería económica. Y han enseñado al resto de Europa que la conciencia nacional, la solidaridad y la victoria frente a las presiones mediáticas y económicas son posibles.

Hoy por hoy en España nos asustan con 3 cosas principalmente: 1) Son de izquierdas, pero machistas, ya que no tienen mujeres a cargo de ningún ministerio, 2) Se llaman de izquierdas, pero no tienen ideología puesto que se han apoyado en la derecha nacionalista para gobernar. 3) Si se votan a partidos similares a Syriza, la economía se va a pique, ahora que estaba levantando cabeza (de esto se ocupan los telediarios). Pues bien, estos 3 puntos tienen seguro causas que deben ser buscadas, y desde aquí me aventuraré a ofrecer 3 hipótesis que los harían posiblemente congruentes. Respecto a la economía, ya lo he explicado: La situación de prima de riesgo y niveles bursátiles es un espejismo, ya que la mayoría de la UE (junto a muchos países fuera de la UE) tienen deudas impagables, que en el momento de su renegociación agitarán los mercados. Respecto al primer punto, resulta evidente que la prioridad de Grecia en  estos momentos es recuperar la soberanía nacional y no la paridad de cargos públicos. Respecto al segundo, me he aventurado a pensar que el apoyo de la derecha anti-troika puede ser muy útil a Syriza como escudo para los que les tilden de gobierno comunista (ya que el primero en alzar la voz en este caso sería su socio de gobierno, quien ostenta el ministerio de defensa).

Sean estas o no las razones, lo cierto es que los griegos han dado un golpe en la mesa: han dejado claro que su país es suyo, que ellos son quienes deciden sobre él y que las presiones extranjeras, o bien no sirven, o bien son perjudiciales para el que presiona, y han dado un paso mas allá; nos han demostrado al resto de Europa que el cambio es posible, pese a la falta de libertad mediática o frente al miedo infundado,que el pueblo siempre es quién tiene la palabra y que faltarle el respeto puede resultar negativo para el poder. Y el resto de Europa, lo hemos visto.

Sevilla, 29 de Enero de 2015

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